miércoles, 26 de octubre de 2016

VIVIR EN DOS CULTURAS

Que bonito es conocer culturas, bonito poder abrir tu mente a diversas lenguas, bonito que los ojos admiren diferentes ambientes (mi sueño), bonito es saber, percibir, comprender que hay miles de culturas, de sabidurías envolviéndonos y que no sabemos que están ahí.

Reconozco que desde que nací he tenido una gran oportunidad de trazar ese camino hacia mi sueño, gracias a mi familia. Convivo en dos culturas totalmente diferentes, la árabe y la española.

Figuro que la cultura africana os parece más exótica o extraña, y sí lo es. Debo destacar que su gente es muy hospitalaria, es una de las cosas que más marcan.
Lo que mejor puedo describiros es el paisaje de Marruecos (país natal de mi padre)...Comencemos por el barco, el pasaje en el que me ubico durante el desplazamiento de España hacia Marruecos. Os confirmo que el aire huele igual, el mar sigue siendo el mismo, y en estos aspectos nada cambia hasta una vez llegado al puerto, entonces es cuando se aprecia que las personas no son iguales, que las casas más lejanas tienen una apariencia anticuada y muchas de ellas prácticamente destruidas por el paso de los años. 

La ciudad: Puedes encontrarte con dos tipos, ciudades ricas, como Casablanca dónde la forma de vida europea es la dominante , pero en las que he vivido más han sido las ciudades pobres y más antiguas, como Settat. Oh, aquellas edificaciones a medio hacer, aquellas puertas azul cielo que inspiraban al menos soñador, esas calles tan limpias, anchas dónde no se distingue el asfalto de la acera, aquellos coches de hojalata...Aquel ambiente que traslada a películas históricas, desérticas o de aventuras.
El campo: Horizontes, ni una mera montaña, ni siquiera un río, tan sólo un pequeño montón de árboles y un viejo "cortijo" dónde en otro tiempo vivían familias que actualmente se localiza repartida por diversos poblaciones. Añado una particularidad que debería haber descrito junto al aire y al mar de Marruecos, y es la luna. Que luna. enorme y tan extensa, roja y tan deslumbrante, enorme, gigante es como diez veces más grande que la luna de Salobreña, aquello si era un pasaje hacia la luna. 
¿Y de qué más puedo hablaros? Tantas cosas, tantas calles, lugares, castillos, playas... Imposibles de explicar si no lo han visto tus ojos.

 Marruecos, crees hacer el viaje, pero enseguida es el viaje el que te hace a ti.

P.D: Viajar es vivir



Al fondo se puede ver el cortijo de mi familia.











Settat.

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